“...empiezan en un adictivo oscuro que te invita a no apartar la vista de ellos, a percibir ese extraño atractivo que tiene la noche; un meloso casi gris medio que se torna verdoso al momento es lo que sigue, terminando en una espiral de emociones color miel; cuando despiertas de su hechizo te das cuenta de que así son sus ojos, y de que ya no quieres dejar de mirarlos.”
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